viernes, 15 de abril de 2011

PRIMEROS ÉXITOS EN VIENA



En 1795 Beethoven llega a un acuerdo con el editor Artaria, el más célebre por aquel entonces, y se publican tres tríos para piano, violín y violonchelo, los cuales tríos aparecen en el catálogo oficial con el número de Opus 1. Parece ser que el propio Haydn admiró los dos primeros tríos, desaconsejando la publicación del tercero, algo que molestó a Ludwig, pues éste consideraba al tercero de los tríos como el mejor de la terna; es más, este último trío lo rehace varias veces hasta convertirlo en una obra prácticamente nueva, como una transcripción para un quinteto de cuerda (el Opus 104). En estos años vieneses Beethoven compone principalmente para su instrumento favorito: el piano; incluso aquellas obras que están compuestas para varios instrumentos llevan un acompañamiento de piano, llegando, a veces, a oscurecer a  los propios instrumentos, cual es el caso de su Quinteto en mi bemol, Op. 16. Toda la aristocracia se rinde ante el pianista, considerando sus interpretaciones y, sobremanera, sus improvisaciones como salidas de las manos de un ser distinto. Ese virtuosismo lo lleva a competir hasta con el mismo Muzio Clementi, extendiendo su fama por Berlín y por Praga. Daba la impresión de que Ludwig van Beethoven podía ser encasillado como un genial intérprete que componía buenas obras. Como ejemplo, podemos aludir al Quinteto en mi bemol, el día de su estreno (6 de abril de 1797) con la interpretación al oboe de Ramm (muy bien considerado hasta por Mozart); pues bien, en el último movimiento, tras exponer el tema del rondó, hay una leve pausa antes de repetir el tema, y esta pausa la aprovechó Beethoven para improvisar al piano sobre ese rondó, con el consiguiente malestar de los otros músicos, en especial de Ramm; cada vez que parecía que Beethoven cesaba, retornaba con nuevas improvisaciones (los músicos se llevaban los instrumentos a la boca y tenían que bajarlos de nuevo). Por fin, cuando a Beethoven le pareció suficiente, cesó en las improvisaciones y se continuó hasta el final. Aquí está el enlace para escuchar este movimiento con el Ensemble Wien-Berlin bajo la tutela de James Levine:

(http://www.goear.com/listen/39b0eeb/quinteto-op-16-3o-mov-james-levine-beethoven)

lunes, 11 de abril de 2011

EL COMIENZO DE LA CARRERA COMPOSITIVA





PRIMEROS PASOS
                Finaliza el año de 1782 y Neefe ve en su pupilo un futuro brillante; no sólo le ayuda en el aprendizaje, sino que le introduce en la corte. Para darle un empujón más, le ayuda a publicar, a punto de cumplir doce años, en Mannheim nueve Variaciones sobre una marcha de Dressler para teclado, catalogadas como WoO 63. El Magazin der Musik se refiere al niño en los siguientes términos: “…toca el cémbalo con gran habilidad e interpreta magistralmente el clave bien temperado de Bach… se convertirá con toda seguridad en un segundo Wolfgang Amadeus Mozart”.  Poco después de ésta su primera publicación, ya en el año siguiente, la editorial Spira Bossler le publica Tres sonatas, que figuran en el catálogo como WoO 47, dedicadas a su gran mentor, el príncipe arzobispo. Todas estas composiciones están influidas, como no podía ser de otro modo, por el quehacer de Neefe, pero también de Carl Phillip Emanuel Bach, de Franz Joseph Haydn y de Sterkel, todos ellos con renombre y en boga. Por ser sus primeras publicaciones, Beethoven les tendrá un aprecio especial durante gran parte de su vida, al punto escribir en un ejemplar de las sonatinas “estas sonatas y las variaciones Dressler son mis primeras composiciones”. Luego seguirían el Concierto para teclado WoO 4 y tres Cuartetos con piano WoO 36, ambas publicaciones promovidas por Neefe. En cuanto al concierto, no se trata del mismo que Beethoven compuso, pues no se conserva el original, sino de uno rehecho por Willy Hess (autor de un catálogo de las obras de Beethoven complementando  al catálogo oficial) teniendo en cuenta los apuntes sobre un cuarteto de cuerda y ciertas anotaciones orquestales, aunque incluía la parte completa para piano que el propio Beethoven había compuesto. Si las tres obras anteriores tenían claros influjos de Carl Phillip Emanuel Bach, los cuartetos apuntan sin duda a Mozart; aunque musicalmente  no dejan de ser una imitación, en estos cuartetos ya aparecen varias ideas que resurgirán en algunas sonatas importantes, como en la Patética.
(http://www.goear.com/listen/3b8c75e/variaciones-dressler-woo-63-mikhail-pletnev-beethoven)



LA ASCENSIÓN PROFESIONAL
                Con el tiempo Johann, el padre de Ludwig, va perdiendo la voz, su salario se ve disminuido y la adición al  vino le va derrumbando. Esta merma en Johann no repercute, sin embargo, en su hijo Ludwig, quien comienza a cobrar un salario como organista en detrimento de la paga de su padre, además del dinero que saca dando algunas clases. Dado que Johann abusa cada vez más del alcohol, el joven Ludwig prefiere pasar más tiempo en otros hogares, como los de la familia Wegeler o Breuning, cuya amistad conservará el resto de su vida. Es el momento en que su protector en la corte, Maximiliano Francisco, le envíe a Viena a ser enseñado por Mozart; además, allí se empapará de música, pues es el centro mundial de esta actividad artística (nada como Viena para vivir la música). No llevaba dos semanas allí, cuando recibe la noticia de que su madre agoniza, por el cual motivo debe regresar a Bonn. Con la muerte de su madre, su padre se hunde más en la miseria y Ludwig se hace cargo de la familia con el beneplácito del Elector, quien le asigna la mitad del salario de su padre. En 1790 muere José II y es nombrado emperador Leopoldo II; a Beethoven se le encargan sendas cantatas, para conmemorar la muerte de uno y el advenimiento del otro, pero ninguna de estas dos obras será interpretada en vida del autor. Dos años más tarde Haydn pasa por Bonn, conoce al joven Beethoven y le toma como discípulo, llevándoselo a Viena, en donde ya no se podrá encontrar con Mozart, pues éste hacía ya un año que había muerto. Estamos en 1792 y Ludwig iba camino de los veintidós años.

(http://www.goear.com/listen/cd805be/musica-para-un-ballet-caballeresco-marcha-herbert-von-karajan-beethoven)

sábado, 9 de abril de 2011

Los primeros pasos en la vida

PREFACIO
                Entre los siglos XVIII y XIX nacieron y vivieron algunos de los más reputados artistas relacionados con la música, a tal punto que entre ellos se distinguen los considerados más importantes de la historial en cuanto a música clásica. Para algunos la cima está ocupada por Mozart, para otros lo está por Wagner y para unos cuantos más lo está por Beethoven, aparte de los que consideran a Bach como superior. En este caso, sin meternos en consideraciones de ese tipo, aquí consideramos que Beethoven tiene la importancia suficiente como para dedicarle toda una serie de artículos desde su nacimiento hasta su muerte.
(http://www.goear.com/listen/bd5c368/minueto-para-orquesta-woo-7-2-neville-marriner-beethoven)


NACIMIENTO
                La ciudad alemana de Bonn no era comenzó a crecer culturalmente hasta mediado el siglo XVII. A partir de ahí fueron consolidándose poco a poco las artes, entre ellas la música. En 1732 un cantante flamenco, de nombre Ludwig van Beethoven, decide instalarse en esta ciudad. Este cantante dirige los pasos de su hijo, Johann, a través de la carrera musical (en aquellos tiempos era usual que los hijos profesaran los mismos pasos que los padres). El padre cobra, no mucho, como maestro de capilla, en tanto su hijo imparte clases de canto y violín en las casas de los más distinguidos personajes. Johann se casa con María Magdalena Keverich (viuda procedente de Tréveris) en 1767. Aunque no haya existencia alguna de una prueba contrastada, se da como cierta la fecha del 17 de diciembre de 1770 la del nacimiento de uno de los hijos de Johann a quien pusieron el nombre del abuelo, que fue también su padrino.  El abuelo le toma especial cariño, mas no podrá disfrutar de su compañía por mucho tiempo, pues cuando éste tenía tan sólo tres años de edad, el abuelo fallece.
(http://www.goear.com/listen/53e1507/danza-alemana-woo-8-1-neville-marriner-beethoven)


INFANCIA
                Por supuesto, al igual que su padre hizo con él, Johann encamina el futuro de su hijo hacia la música, aunque de manera diferente. Obnubilado por el éxito de Leopold Mozart y su pequeño genio Wolfgang, Johann impone a su hijo Ludwig un aprendizaje forzoso que al pequeño se le atraganta. A los ocho años su padre lo presenta ante el público en Colonia. Todo esto y algunas noticias más hacen que el príncipe arzobispo vea en él un prometedor músico, así que se hace cargo de él y le envía al organista de la corte, Heinrich van den Eeden (junto con su asistente Tobias Friedrich Pfeiffer) para que le enseñen el arte del clave, mientras que un pariente de su madre, Franz Georg Rovantini, se encargará de adiestrarlo en el violín. Pero al pequeño Beethoven lo que más le llama la atención es el órgano, a tal punto que no se tardará en escucharlo en la misa de las seis de la mañana en la iglesia de San Remigio. Aún más, en 1781 Christian Gottlob Neefe, director musical y compositor (y que había sido alumno de Johann Sebastian Bach), pasa a ser el nuevo organista de la corte tras el fallecimiento del que era su titular, a consecuencia de los cual Neefe pasa a ser el nuevo educador de Ludwig. Éste no sólo le enseñará música, sino todo un abanico de pensamientos humanitarios, fruto de las corrientes ilustradas del momento. Se parece más a Leopoldo que a Johann, incluyendo entre sus estudios a Haydn y a Carl Phillip Emanuel Bach y al padre de éste, Johann Sebastian Bach. Al Año siguiente ya lo tenemos interpretando el clave dentro de la orquesta que dirige Neefe; Ludwig vivía entonces su duodécimo año de existencia.
(http://www.goear.com/listen/c22d00c/contradanza-para-orquesta-woo-14-7-lorin-maazel-beethoven)